Un paseo por la historia de las letras


Articulo: Laura Hernández Muñoz

Foto: Revista Quiubolé


El jueves 5 de junio, Don Jorge Arturo Abascal Andrade, director del Instituto Cultural de México en España, fue invitado por el editor Basilio Rodríguez Cañadas, de la editorial Sial Pigmalión, a participar en la Tertulia Andrés Valverde, celebrada en el Real Casino de Madrid. El tema que presentó fue: De nuestro idioma y su devenir.

El ponente inició su intervención hablando sobre los orígenes de la lengua castellana en un remoto monasterio del reino de Castilla, conocido como Uso, ubicado en San Millán de la Cogolla. Allí acudían a estudiar los jóvenes de la región, y fue uno de los maestros quien, al margen de los textos en latín, comenzó a anotar las palabras más comunes utilizadas por los alumnos. Se estima que esto ocurrió en el siglo XII, época en la que apareció el Cantar de mío Cid, obra escrita en esa lengua incipiente que, con el tiempo, se consolidó y desplazó al latín.

Con voz suave y pausada, apoyado por imágenes oportunas, Abascal logró captar la atención de los asistentes, llevándolos a recorrer la historia de la lengua y la literatura de España y Latinoamérica. Desde Cervantes y su Quijote, hasta el prolífico Lope de Vega, de quien presentó un conmovedor poema dedicado a la muerte de su hijo. Continuó con Sor Juana Inés de la Cruz, la décima musa novohispana, quien marcó un hito en la literatura escrita por mujeres.

Siguieron nombres clave como Góngora, Espronceda y Fernández de Moratín. Luego, cruzó el Atlántico para adentrarse en el Modernismo de Rubén Darío y en la poesía amorosa y política de Pablo Neruda con su Canto general. La narración profunda sobre la tierra y la condición humana se hizo presente con Doña Bárbara de Rómulo Gallegos, La vorágine de José Eustasio Rivera y Don Segundo Sombra de Ricardo Güiraldes.

El realismo mágico emergió con fuerza en Pedro Páramo de Juan Rulfo, obra que marcó un antes y un después en la literatura latinoamericana. No faltaron menciones a El laberinto de la soledad de Octavio Paz, Recuerdos del porvenir de Elena Garro y Cien años de soledad de Gabriel García Márquez. También fue recordado Vicente Huidobro, fundador del creacionismo.

El tiempo transcurrió al ritmo de la voz de Jorge Arturo, quien mantenía cautivado al público con su erudición. Cerró su intervención con tres breves pero impactantes cuentos, uno de ellos de su autoría, en el que reflexiona sobre la finitud de la vida y nuestra incapacidad para vivirla plenamente.