Por: Lola Rodríguez de Casanova
Madrid vuelve a brillar con una de esas exposiciones que tocan el alma. En el centro cultural Conde Duque se ha inaugurado una muestra única dedicada a la inolvidable Marilyn Monroe, esa estrella del siglo XX que sigue iluminando generaciones con su magnetismo, su vulnerabilidad y su inconfundible sonrisa.
La exposición es posible gracias a la generosidad de José Luis Rupérez, quien ha cedido su extraordinaria colección fotográfica para dar vida a este recorrido fascinante. No se trata solo de imágenes: el visitante se sumerge en un universo donde conviven óleos, dibujos y serigrafías, piezas que revelan tanto el mito como la mujer que habitaba detrás de él.
Marilyn fue, y sigue siendo, mucho más que un icono. Lo recordó ella misma en una de sus frases más citadas:
“Es agradable estar incluida en las fantasías de la gente, pero a una también le gusta ser aceptada por lo que es.”
Esa verdad resuena entre las paredes del Conde Duque, donde cada fotografía parece hablar en voz baja, invitándonos a mirar más allá del glamour para descubrir a Norma Jeane, la joven sensible que soñaba con ser amada y comprendida.
La exposición no solo rinde homenaje a una artista inmortal, sino también a una época dorada del cine y la cultura popular. Es, en definitiva, una carta de amor a la mujer detrás del mito, una oportunidad de reencontrarnos con la humanidad que late en cada mirada, en cada gesto, en cada instante congelado por la cámara.
No dejéis de visitarla. Porque Marilyn sigue viva —en la memoria, en el arte y en cada corazón que aún se deja deslumbrar por su luz.
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