Bruselas, noviembre de 2025. En el corazón político de Europa, donde se trazan las líneas maestras del futuro social del continente, un tema crucial ocupó el centro del Parlamento Europeo: la convivencia en la era digital. La Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar (AEPAE), referente internacional en la lucha contra la violencia entre iguales, participó en el encuentro organizado por la European Antibullying Network (EAN) y el Intergrupo por los Derechos de la Infancia. El resultado fue una cumbre que no solo analizó los retos actuales, sino que proyectó una Europa más segura, más consciente y más protectora con su infancia.
La multiculturalidad europea ya no solo se vive en las calles: también se construye en las aulas y en los espacios digitales donde millones de menores crecen, aprenden y se relacionan. En este encuentro participaron figuras clave del Parlamento Europeo, como Emilio Puccio, Secretario General del Intergrupo, y sus vicepresidentes Maria Guzenina y Brando Benifei. Todos coincidieron en un mensaje nítido: la resiliencia digital es hoy tan esencial como la alfabetización tradicional.
Si el acoso escolar ha sido históricamente una herida silenciosa, su expansión al mundo digital lo ha convertido en una amenaza persistente que traspasa horarios, pupitres y fronteras. En este contexto, la diversidad cultural del alumnado europeo se convierte en una oportunidad: la convivencia intercultural, bien gestionada, es la base para construir modelos educativos verdaderamente integradores.
En representación de AEPAE acudieron Enrique Pérez Carrillo, presidente de la entidad, y Jorge Rendón Riba, director del Área de Ciberacoso Escolar. Ambos defendieron con firmeza la necesidad de estrategias integrales que unan a escuela, familia y comunidad. No basta con intervenir cuando el daño ya está hecho: la prevención debe ser el pilar central de cualquier modelo educativo del siglo XXI.
Su intervención recordó un hecho incontestable: el acoso presencial y el ciberacoso no son fenómenos independientes. Se retroalimentan, se amplifican y afectan profundamente al bienestar emocional del alumnado. Por eso, la respuesta debe ser conjunta, coordinada y adaptada a las nuevas dinámicas tecnológicas que forman parte de la vida diaria de los menores.
Las líneas estratégicas debatidas en Bruselas marcaron un punto de inflexión, orientando a los Estados miembros hacia un marco común de acción. Entre ellas destacaron:
1. Educación mediática para una ciudadanía crítica
Dotar al alumnado de competencias para identificar riesgos, comprender los mecanismos del acoso digital y reaccionar ante situaciones de vulnerabilidad.
2. Formación docente y acompañamiento familiar
El profesorado y las familias necesitan herramientas actualizadas, accesibles y eficaces para actuar sin dudas ante el acoso escolar o su versión digital.
3. Uso equilibrado de dispositivos en el aula
Ni prohibición total ni uso sin control: se busca una integración responsable, pedagógica y saludable.
4. Programas entre iguales y participación comunitaria
La implicación directa del alumnado refuerza la empatía, la corresponsabilidad y la creación de entornos seguros.
De este encuentro surgieron propuestas que reflejan una Europa decidida a pasar de las palabras a la acción: Ampliar la formación especializada para profesionales.
Desarrollar talleres prácticos para familias que permitan entender y gestionar mejor el entorno digital.
Crear unidades de apoyo específicas orientadas a la convivencia escolar y digital.
Impulsar campañas europeas de sensibilización para combatir el acoso y el ciberacoso.
Todas estas recomendaciones comparten un mismo objetivo: transformar la convivencia en un valor compartido que fortalezca el tejido social europeo.
La participación de AEPAE en este encuentro no solo reafirma su rol como referente español en la materia, sino que consolida su proyección internacional dentro de la EAN. En una Europa donde la identidad multicultural se manifiesta dentro y fuera de la red, la protección de la infancia se convierte en un imperativo ético y social.
Este encuentro en Bruselas deja claro que la convivencia positiva, la seguridad digital y la prevención no son metas aisladas, sino un proyecto común para construir la Europa del futuro: una Europa donde cada niño y niña —sin importar su origen, idioma o contexto— crezca en espacios seguros, respetuosos y libres de violencia.
