‘El Cipri’ y el alma de Madrid: Un homenaje con corazón mexicano

Foto: Revista Quiubolé


En una velada cargada de emoción, historia y música, la Fundación Agustín Lara ha rendido homenaje al compositor, letrista y arreglista Enrique Ramírez de Gamboa, conocido con cariño como ‘El Cipri’, concediéndole la Medalla Agustín Lara 2025 a título póstumo. El acto tuvo lugar el pasado miércoles 14 de mayo en la emblemática Sala Manuel de Falla de la SGAE, en pleno corazón de Madrid.

La ceremonia, íntima y entrañable, reunió a familiares, artistas, representantes del mundo cultural y seguidores de la música popular, para celebrar la vida y el legado de un artista que, junto a su esposa Olga Ramos, supo capturar como pocos el alma castiza de la capital española.

La medalla fue entregada por Vianey Lárraga, viuda del legendario compositor mexicano Agustín Lara y presidenta de la fundación que lleva su nombre. Y fue recogida por la cantante Olga María Ramos, hija de ‘El Cipri’, quien, con voz temblorosa pero llena de orgullo, agradeció el reconocimiento a su padre.

Como broche de oro, Olga María interpretó en directo varios temas clásicos, acompañada al piano por Pablo Jiménez, arrancando aplausos y más de una lágrima entre los asistentes. El ambiente se impregnó de esa nostalgia madrileña, entre versos que recordaban tertulias de café y paseos por Malasaña, Lavapiés y Chamberí.

Fallecido en 1988, Enrique Ramírez de Gamboa no solo fue músico, sino también dibujante, tipógrafo y testigo de una época dorada de la canción española. Su obra y su vida representan el madrileñismo más auténtico, ese que se canta en los balcones y se vive en las calles, con chotis, cuplés y pasodobles.

El nexo entre México y Madrid fue otro de los grandes protagonistas de la noche. No podía faltar el recuerdo al chotis “Madrid”, escrito por Agustín Lara, inspirado por su amor por la actriz María Félix y por la ciudad que lo acogió con pasión. Esa misma pasión que el pueblo madrileño tiene por la música que habla de sus raíces, y que ‘El Cipri’ supo llevar con dignidad y maestría.

La entrega de esta medalla no solo honra a un artista, sino que también celebra la unión entre dos países hermanos. México y España se encuentran aquí no solo en el pentagrama, sino en el corazón. Porque la música como el arte residen precisamente en unir a través del tiempo y la distancia.

En esta edición 2025, la Medalla Agustín Lara no solo reconoció una trayectoria artística, sino también una historia de amor por Madrid, por la música y por la identidad. Un merecido tributo a quien vivió y creó desde lo más profundo del pueblo.