Día de la Madres en México: entre la ausencia y la búsqueda.

Foto y artículo : Tania Victoria

Mientras en miles de hogares mexicanos se celebra el Día de las Madres con flores, abrazos y desayunos, hay otras madres para quienes esta fecha se vive en silencio, con la ausencia latiendo en cada rincón del hogar. Son madres que no tienen nada que celebrar. Madres como la de Patricia Chagala Hernández y Edmundo González Loza, quienes desde hace ocho años viven con el alma suspendida en la incertidumbre, esperando el regreso de sus hijos.

“Patricia, tu madre no ha parado de buscarte desde tu desaparición hace ya ocho años”, quien la vio por última vez cuando tenía solo 22 años. “Era, es, muy cariñosa. Me decía que cuando terminara de estudiar gastronomía pondría un negocio. Quería ayudarme. Era muy guapa, le gustaba arreglarse, ponerse sus vestidos… desde los 18 comenzó a trabajar.”

Patricia desapareció en Guerrero tras asistir, junto a su novio, a un festival de música en Acapulco. En sus tiempos libres ambos trabajaban como DJs. El último mensaje que enviaron fue mientras regresaban en carretera a Naucalpan, donde vivían. Nunca llegaron. Días después, apareció la camioneta prestada en la que viajaban. Ellos, hasta hoy, siguen desaparecidos.

La madre del joven denunció en Guerrero. Ella, la madre de Patricia, confiesa que no pudo hacerlo de inmediato: “Estaba destrozada. Aún no puedo creer que mi niña esté desaparecida.”

Según datos de la Comisión Nacional de Búsqueda, hasta 2024 se reportan más de 114,000 personas desaparecidas o no localizadas en México. Guerrero, donde desapareció Patricia, es uno de los cinco estados con más reportes, junto a Jalisco, Tamaulipas, Estado de México y Veracruz. En muchos casos, las desapariciones están relacionadas con el crimen organizado, la trata de personas, y la violencia estructural que no cesa.

Sin embargo, lo más devastador no es solo la desaparición en sí, sino la negligencia del Estado. Las carpetas de investigación se llenan de polvo; los nombres se pierden entre montones de expedientes sin resolver. Detrás de cada número hay un rostro, una historia, una familia rota.

“Cuando enfrenté a las autoridades, solo escuché al fiscal decirme: ‘Ya señora, acepte su pérdida, por más que venga aquí no le van a regresar a su hija’.”

Ante la inacción oficial, son las madres quienes han tomado la búsqueda en sus propias manos. Con picos, palas y esperanza, forman colectivos, recorren campos, cerros, caminos. Ellas se han convertido en investigadoras, rastreadoras y activistas.

“No tenemos nada que celebrar. La desaparición no solo arrebata a una persona; condena a toda una familia a vivir en pausa, en el limbo del no saber.”

La falta de voluntad y recursos se traduce en cifras que duelen: según números oficiales, en 2023 solo el 4% de las denuncias por desaparición terminaron con una persona localizada con vida. El resto sigue en la sombra.

Este Día de las Madres, mientras el país comparte festejos, hay mujeres como la madre de Patricia que recorren fiscalías, pegan carteles y buscan respuestas. Que siguen gritando el nombre de sus hijas en cada marcha, en cada entrevista, en cada publicación digital. Que luchan por no dejar que su historia se borre.

“Yo solo quiero encontrarla. Saber qué pasó. Tener la certeza de que no la dejé sola. Mi vida no se mueve hasta encontrar a mi hija.”

Patricia no puede ser un número más. Su nombre debe seguir sonando hasta que regrese a casa. Porque mientras haya una sola madre sin respuesta, este país no tiene nada que celebrar.

Si tienes información sobre Patricia, por favor contacta al 01 800 7028770, cerotolerancia@edomex.gob.mx, Tu silencio puede ser la diferencia entre el olvido y la esperanza.