Circo, Maroma y Teatro de las Mujeres: Dra. Edelmira Cárdenas

Por: Valentina Maslow


La vida de una mujer —dice la Dra. Edelmira Cárdenas— se parece a un gran espectáculo: un “circo, maroma y teatro” donde cada acto requiere fuerza, equilibrio y valentía. No hay libreto fijo ni ensayo previo. Se vive en directo, con los aciertos y tropiezos que hacen de cada historia una función irrepetible.


Durante su reciente gira por España, la doctora llevó este mensaje a cientos de mujeres que encontraron en sus palabras un espejo, una chispa y una invitación a mirar su vida con nuevos ojos
. Con un enfoque en la resiliencia, el poder interior y el liderazgo femenino, Edelmira Cárdenas habló no solo desde la teoría, sino desde la experiencia: esa sabiduría que se forja entre risas, lágrimas, caídas y renacimientos.


“Una mujer que vive su vida como circo, maroma y teatro no se queja del escenario —expresó la Doctora—, sino que aprende a bailar sobre él. La autenticidad y la creatividad son sus mejores aliadas, y su mayor acto de magia es seguir de pie, aún cuando el público se ha ido”.
La gira se convirtió en mucho más que un ciclo de conferencias. Fue un espacio de encuentro, un refugio emocional donde cada participante pudo reconocerse, compartir y sanar. Entre talleres vivenciales, charlas inspiradoras y dinámicas de grupo, surgió una comunidad de mujeres dispuestas a transformar sus desafíos en aprendizajes, y sus heridas, en alas.


El propósito, explicó Cárdenas, fue crear un ambiente de confianza y apertura, donde cada voz tuviera su lugar. En tiempos donde la prisa y la exigencia parecen dictar el ritmo de la vida, este encuentro ofreció una pausa luminosa: un recordatorio de que la verdadera fortaleza femenina no radica en hacerlo todo, sino en saber cuándo detenerse, respirar y empezar de nuevo.


Cada mujer que participó llevó consigo algo distinto: una reflexión, una lágrima liberadora, una sonrisa nueva. Pero todas coincidieron en una certeza: vivir como “circo, maroma y teatro” no es una carga, sino una forma de celebrar la existencia con valentía y amor propio.
Porque al final —como bien dice la Doctora—, la vida no es solo una meta que alcanzar, sino un espectáculo que disfrutar. Cada caída es una acrobacia superada; cada emoción, una escena que nos transforma; cada día, una oportunidad para volver al escenario con más brillo y más verdad.


Y así, entre risas, historias y miradas cómplices, Edelmira Cárdenas nos recuerda que la resiliencia femenina no es un acto de resistencia… es un arte.