Chile y España: Una alianza de confianza, visión y futuro compartido

Artículo : Arantxa Sotomayor

Foto: CEOE

En una jornada que pasará a la historia como uno de los hitos empresariales más significativos entre América Latina y Europa, la sede de CEOE en Madrid fue escenario de una sinfonía de ideas, propuestas y voluntades compartidas. Allí, en ese espacio donde las decisiones económicas se entrelazan con los grandes anhelos de desarrollo, más de 80 destacados empresarios chilenos se dieron cita con cerca de 250 representantes del mundo empresarial español. El propósito fue claro: trazar una nueva hoja de ruta en las relaciones bilaterales, bajo un lema que no pudo ser más elocuente: “Una ruta común de colaboración”.

Lo que se vivió no fue un simple foro de negocios, sino el encuentro profundo entre dos naciones que, más allá de los vínculos históricos, culturales y lingüísticos, comparten una misma forma de mirar el mundo: con pragmatismo, compromiso con la sostenibilidad y la convicción de que el crecimiento económico solo tiene sentido si es conjunto y equitativo.

La fuerza de las mujeres líderes no pasó desapercibido ya que las dos figuras al frente de la delegación chilena Susana Jiménez, presidenta de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), y Rosario Navarro, presidenta de la Sociedad de Fomento Fabril (SOFOFA), simbolizaron el nuevo rostro del liderazgo empresarial chileno: firme, visionario y comprometido. Su presencia no solo honró el evento, sino que inspiró a una nueva generación que ve en la colaboración internacional una herramienta de transformación y prosperidad.

Jiménez, con la serenidad de quien sabe el peso de sus palabras, subrayó algo esencial: “Las empresas españolas han generado cerca de 140.000 empleos en Chile”. Pero no se trató de cifras frías, sino de vidas, familias, historias. Del otro lado, Rosario Navarro recordó con firmeza que “Chile necesita volver a crecer a tasas del 4%”, porque el crecimiento no es una opción: es un deber con las futuras generaciones.

Una alianza estratégica para el siglo XXI : España y Chile no solo se reconocen en el espejo de una historia compartida. Hoy, más que nunca, se proyectan juntas hacia retos globales: la transición energética, la digitalización, la movilidad sostenible y la búsqueda de una economía verde que preserve la vida sin frenar el desarrollo.

El Acuerdo Marco Avanzado UE–Chile, ratificado en 2023, se convirtió en una esperanza que van desde materias primas estratégicas como el litio o el cobre, hasta las energías limpias o los servicios digitales, ambos países han decidido caminar de la mano hacia un porvenir más justo, más limpio y más eficiente.

Rafael Mateo, presidente de la Fundación Chile-España, lo sintetizó de forma magistral: “Chile es sin duda un destino prioritario para la inversión española”. ¿Y cómo no serlo? Con una matriz energética compuesta en más del 60% por fuentes limpias, con una red digital en expansión y con un ecosistema empresarial que respira innovación, Chile se erige como el laboratorio perfecto para las soluciones del futuro.

Detrás de cada panel, de cada intervención y de cada acuerdo, se reveló una verdad que a menudo escapa a los titulares: hacer negocios también puede ser un acto de esperanza. Una esperanza de que el capital y la ética no son excluyentes. De que las alianzas público-privadas pueden ser la respuesta a los desafíos estructurales. De que la inversión extranjera, cuando respeta el entorno y fortalece las instituciones, puede convertirse en un motor de progreso real.

Esa fue la tónica del encuentro. Un diálogo sin retóricas vacías, donde la palabra “futuro” se conjugó siempre en plural.

El embajador chileno en España, Javier Velasco, fue contundente: “Chile es el rostro de Occidente frente al Asia-Pacífico y España es la puerta a Europa”. Esa afirmación encierra una visión geopolítica clara, pero también un mensaje humano: la distancia ya no es un obstáculo cuando los valores son compartidos. La seguridad jurídica, la democracia, la estabilidad institucional, la apertura al mundo. Son estos los pilares que sostienen este puente entre continentes.

Y al final de la jornada, tras intensas exposiciones, acuerdos proyectados y compromisos renovados, quedó una certeza inquebrantable flotando en el aire madrileño: España y Chile no solo hacen negocios. Están construyendo futuro. Juntos.