Artículo y foto: Lola Rodríguez de Casanova
El pasado 11 de febrero de 2026, Madrid vivió una de esas veladas que no se olvidan. El restaurante Mexkhal se transformó en un auténtico puente cultural con la celebración de ARTE Y AMOR. Encuentros con Sabor, una cita que reunió a más de cien asistentes en una atmósfera íntima, cálida y profundamente artística.
En colaboración con Grupo Fidelitas, la experiencia logró algo más que combinar disciplinas: conectó emociones, raíces y miradas contemporáneas en un formato que inaugura una nueva etapa de propuestas culturales en la capital.
La noche estuvo marcada por el diálogo entre dos universos creativos. Por un lado, Eddy Vásquez, artista oaxaqueño cuya obra, y llena de simbolismos naturales, evocó la fuerza de la tierra y la identidad mexicana. Por otro, Andrés Del Collado, pintor con trayectoria internacional consolidada, presentó su serie Piel de agua, una invitación a sumergirse en el inconsciente a través del agua como metáfora de memoria, emoción y transformación. Dos lenguajes distintos, una misma sensibilidad compartida.
Mientras los asistentes recorrían la exposición, el violinista Santiago Vokram envolvía el espacio con una interpretación en vivo que elevó cada obra, cada conversación y cada silencio. La música no fue un acompañamiento: fue el hilo invisible que unió miradas, acentuó matices y convirtió la experiencia en algo casi cinematográfico.
La gastronomía, como no podía ser de otra manera, fue protagonista. Mexkhal ofreció un catering mexicano especialmente diseñado para la ocasión, reafirmando su esencia como espacio donde arte, cocina y creatividad se encuentran. Su fundador, Oscar Figueroa, dio la bienvenida a los asistentes destacando la vocación cultural del restaurante: un lugar pensado para celebrar el talento, la identidad y el intercambio.
La presencia de Rubén Puga, fundador de Grupo Fidelitas, aportó además una dimensión institucional a la velada, subrayando el compromiso del grupo con iniciativas que integran arte, inversión y visión global con impacto social.
ARTE Y AMOR no fue solo un evento. Fue una declaración de intenciones. Una demostración de que cuando el arte se comparte, la música emociona y la gastronomía honra sus raíces, las ciudades se hermanan y las culturas se abrazan.
Aquella noche, México no solo conquistó Madrid: la envolvió con su sensibilidad, su color y su corazón.